Impuestos

Un autónomo tiene tres opciones distintas de tributar, siendo dos las más comunes

 Estimación Directa Simplificada o “por facturación”

  • IVA: trimestralmente se declarará la diferencia entre el IVA de las ventas e ingresos y el IVA de las compras y gastos. Si el resultado es negativo se compensará hasta el cuarto trimestre, esto es el mes de Enero, donde cabe la opción de pedir la devolución.
  • IRPF: por diferencia de ingresos y gastos, se obtiene el resultado de la actividad, si es positivo, trimestralmente habrá que ingresar un 20% en hacienda.

 Estimación Objetiva o “módulos”

  • IVA: en función de los módulos que compongan la actividad saldrá una cantidad fija a pagar los tres primeros trimestres. En el cuarto hay que regularizar, al importe que salga a pagar, que puede ser bastante elevado, habrá que restarle el iva soportado durante el año.
  • IRPF: igual que en IVA, se calcula un pago fraccionado en función de los módulos, en este caso los cuatro trimestres son iguales y se regulariza en renta.

El cálculo de los pagos que se van a hacer durante el año se hace con la situación que tenga a 1 de Enero, luego a final de año, en el caso de IVA y en la declaración de la renta, se regularizará, teniendo en cuentas las variaciones que hubiesen durante el año, como puede ser la contratación de un nuevo trabajador, o un consumo eléctrico superior.

Recargo de equivalencia:

Aquellos autónomos de alta en una actividad de comercio, obligatoriamente tendrán que acogerse al Recargo de Equivalencia, donde el proveedor le aplicará un suplemento al IVA que le corresponde, a cambio, el empresario no tendrá que presentar declaraciones trimestrales.